jueves, 13 de diciembre de 2012

Los límites del intercambio

A veces las relaciones entre periodistas y políticos, van más allá del mero intercambio. Por lo menos eso es lo que afirma Yannis Tsirbas: "algunos periodistas no solo trabajan en un medio escrito, hablado o televisado, sino que lo hace en la oficina de un diputado. Está a sueldo del político". Si atendemos a las palabras del periodista griego en un acto público celebrado en la Universidad del País Vasco, podríamos crear un nuevo paradigma dentro de la relación político-periodista. En este caso la comunicación la controla el político y el periodista es simplemente un vocero de sus reivindicaciones, sea por convencimiento o por interés. 
Yannis Tsirbas, durante su intervención en la Universidad del País Vasco. Fuente: Gara
Tsirbas relaciona este modelo relacional dependiente, con el apoyo explícito de buena parte de los periodistas a las medidas económicas de la "troika", lo que demuestra el seguidismo de una parte del periodismo con los intereses de las empresas de comunicación. Éstas, valedoras de las medidas económicas actuales, requieren de trabajadores que defiendan la situación económica y que sean solícitos cuando el político de confianza quiere difundir algo en los medios. 
Algunas preguntas nos asaltan ante las declaraciones del conferenciante; ¿ejerce el periodismo alguien que se limita a difundir una información interesada de su político de confianza? ¿hasta qué punto las empresas informativas controlan la información? ¿la información que le llega a la opinión pública está manipulada, por algunas relaciones de amistad entre políticos y periodistas? ¿el periodista toma la actitud rigurosa propia de su profesión, o se convierte en un mercader? Preguntas a las que muchos periodistas y dueños de medios de comunicación, no saben dar una respuesta adecuada. 
Ernesto Sáenz de Buruaga departiendo con Juan Vicente Herrera (PP). Fuente: La Razón
No tiene fácil solución la problemática de la excesiva camaradería de los profesionales de la información con los representantes públicos. Las empresas informativas tienen una hoja de ruta y unos intereses previos y buscan los periodistas que puedan dar una información inequívocamente favorable a estos preceptos. Quizá el supuesto amiguismo de Ernesto Sáenz de Burruaga con algunos cargos del Partido Popular, hizo que tuviera cabida en Antena 3 y luego en la COPE. De igual forma, Iñaki Gabilondo trabajó casi siempre para PRISA, quien sabe si validada por su buena relación con algunos miembros del PSOE, como Zapatero, actuando a veces hasta como confidente. La línea entre la amistad y la labor periodística es muy delgada y el profesional de la información debe tener cuidado con sobrepasarla. 
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